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¿Somos esclavos del miedo a la muerte?

Hay muchas personas hoy en día que están bajo el dominio emocional del miedo en sus pensamientos y actos, sin que tengan consciencia directa de la extensión de esta influencia, mientras que, por otra parte, hay muchas personas que sí se dan cuenta de que el mayor problema que tienen que resolver es ese Frankenstein esclavizador del miedo. Muchos de los alumnos personales que les doy clases privadas, así como amigos que no tienen relaciones con mis alumnos de vez en cuando me preguntan si podría ayudarlos a escapar de esta influencia sutil y siempre presente del temor. No nos apresuremos a decir que estamos seguros de que el temor no afecta nuestra vida; pudiéramos ser como millones de personas que aseguran estar libres de creencias superticiosas y, sin embargo, una investigación superficial de sus pensamientos y prácticas de superstición que han adoptado inconscientemente. Tal vez la causa prinsipal del miedo, que es casi universal en los seres humanos, de todas partes, es el temor a lo desconocido.


Entre psicólogos y psiquiatras se clasifica el miedo a lo desconocido como emoción fundamental y como emoción lógica y racional; pero la parte extraña de este temor a lo desconocido es que aumenta con cierto grado de inteligencia y con cierto grado de conocimientos adquiridos. ( Ejemplo_ La persona muy ignorante, que no razona, que es de escasa inteligencia, tiene menos temor a lo desconocido que la persona que posee conocimientos superficiales y nociones de sabiduría. En este caso un niño que no conoce mucho de la vida, tiene menos temor a las cosas desconocidas y se emociona menos por su falta de conocimientos, que el adulto que ha adquirido algunos conocimientos y se ha ocupado de manera incoherente e inadecuada de muchos asuntos que le han dado una idea falsa o incompleta de principios importantes.


El niño que nada sabe del fuego, no le teme. La persona que tiene solamente una pequeña experiencia acerca del fuego se convierte en esclava del miedo que le tiene, mientras que el individuo que ha aprendido mucho acerca de él y que ha tenido mucha experiencia en manejarlo, no le tiene temor, y lo mismo sucede con muchos elementos y principios de la vida. Yó, Peter he observado que a medida que conocemos mejor los principios fundamentales de las leyes naturales, tememos menos a lo desconocido, a los principios desconocidos, al funcionamiento ignorado de estos principios y a las situaciones y condiciones ignoradas. La mayor expresíon del miedo a lo desconocido la manifiesta una persona cualquiera cuando se da cuenta de que está en su lecho de muerte o cara a cara con la posibilidad de un tránsito inminente. La comprención de que el estado futuro y las condiciones futuras más allá de la frontera de la vida son desconocidos, inmediatamente engendra los terrores más horribles y hace de las perspectivas del fallecimiento el cuadro más espantoso, la imagen más terrorífica en la mente humana, entre aquellos que consideran ese estado futuro como algo desconocido.


A pesar de que cada rama, cada denominación, cada división y secta de la religión cristiana enseña que la vida más allá de la muerte, o sea la vida que sigue a esta existencia terrenal, es una experiencia magnífica y hermosa, llena de todas las posibilidades de alegría y felicidad, y apesar de que todas estas denominaciones cristianas entonan cantos de alegría con la esperanza de su contacto espiritual en el futuro, el cristiano común y corriente, en su lecho de muerte, es semejante a una persona cualquiera que no tiene religión alguna, por lo que respecta a su temor de lo desconocido, más allá de la tumba.
No digo ésto como crítica de la religion cristiana, sino como crítica de las debilidades de la fe humana. Parece que la fe brindara apoyo al ser humano en asuntos de valor temporal o pasajero, pero cuando se trata de cosas que han de tener mayor duración e influencia continua, parece que la fe tuviera poco valor frente a la falta de conocimiento positivos. Solamente aquellos que tienen un conocimiento convincente de los que les aguarda en lo futuro, o aquellos que tienen una fe sublime y trascendente, carecen de temor ante el cambio que se efectúa en el momento del tránsito, y jamás temerán a lo que está más allá de la línea fronteriza.


En verdad les digo que este rasgo de miedo a lo desconocido se manifiesta cuando personas normales entran a un edificio que no conocen y se encuentran en la obscuridad cuando van a cruzar el umbral de un cuarto desconocido. El temor a lo que está más allá del umbral, en ese caso, es identico al miedo al futuro. Hay quienes temen hacer un viaje en un vapor a través del Pacífico o del Atlántico, porque como nunca han atravesado el Océano y no tienen la convicción o el conocimiento positivo de lo que está más allá del horizonte, lo temen.
La emoción del miedo no está siempre en la superficie y no es fácil reconocerla, algún día si es que vale la pena escribir secretos que jamás han escuchado le seguiré escribiendo. De hecho he hablado con muchas personas que comenzaron a expresar este temor en el momento en que el buque se alejaba del muelle en un simple viaje, pero recuerden que ese temor está dentro de nosotros, por qué no aprender a buscarlo?

Que la paz more en sus corazones.

Peter Bustamante

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