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"Punto de vista sobre el diborcio"


Editorial por "Peter Bustamante"

Para mí el matrimonio, es semejante a una institución sagrada. Místicamente, es obvio que el matrimonio consiste en la unidad de dos almas o personalidades, tanto como en la unión de dos seres físicos. En el sentido místico, lo mismo que en el biológico, el matrimonio es la unificación de dos polaridades o sexos en el que se logra el ideal supuesto. Pero el matrimonio es también una institución necesaria. El matrimonio, con sus obligaciones legales y sociales, hace posible la primera unidad social, la familia.

Puede haber una relación familiar, desde luego, sin la formalidad de los ritos del matrimonio pero estos ejercitan una influencia restrictiva sobre los individuos y, en la mayoría de los casos, alientan la asociación familiar. La familia es la base de la sociedad porque ordinariamente proporciona una atmósfera de protección y afecto para la prole. Constituye un medio para la transmisión de ciertos códigos
morales e tético y otros, necesarios para un miembro de la sociedad. Se intenta que el matrimonio y la relación familiar amparen al niño hasta que tenga suficiente madurez mental para adaptarse racional y apropiadamente, como adulto, a las demandas de su sociedad
La disolución de la institución matrimonial significaría confusión sexual ampliamente extendida. Disminuirían las responsabilidades de los padres para los hijos; la cultura, instrucción y preparación
del niño para sus obligaciones sociales sería inferior. Sin la relación familiar existe poco afecto o respeto en los niños para los adultos y su manera de vivir. También la familia es la base del hogar y en este se inculcan ciertos gustos estéticos y responsabilidades por las cosas que la sociedad considera esenciales para su bienestar. Se supone que un individuo se casa principalmente debido al impulso biológico natural de unirse con el sexo opuesto, expresado en diversas fases de deseo o amor. Existen, matrimonios llamados de conveniencias, para seguridad económica y ventaja social; estos hablando relativamente
están en minoría en relación a los motivos de la mayoría de los matrimonios. Filosóficamente sin embargo, la causa final del matrimonio es el deseo del individuo de adquirir un estado de felicidad por medio de la unidad que proporciona y que cree que no puede realizarse estando soltero. El matrimonio no es en la mayoría de los casos un albur intelectual. Lo es, en lo que respecta a lo que el individuo espera de este y lo que lo mueve, en primer lugar emocionalmente. El individuo espera que el matrimonio sea un aumento de su felicidad personal y cree que añadirá al disfrute de su vida.
¡Los matrimonios jamás se verifican en el cielo! El único aspecto del matrimonio que está fuera de la facultad del propio hombre es el deseo inmanente por el sexo opuesto, el que puede interpretar de acuerdo con su capacidad moral e intelectual.

No hay garantía de que la selección que hace el individuo sea la mejor para los deseos que lo motivan. Usando una analogía que nos puede dejar expuesto a la crítica, el matrimonio es como la selección de una fruta para satisfacer el apetito de una persona. Más tarde podemos encontrar que la selección no es digerible. La selección en el matrimonio es difícil psicológicamente por muchas razones. El atractivo y la belleza física, la llamada personalidad magnética por lo general, son los principales factores determinantes en atraer primero a juntarse a los miembros del sexo opuesto. El atractivo físico es innato e instintivo, según la genética y la biología. Tal llamativo podía ser suficiente para producir una raza saludable. Pero esa selección no es adecuada para establecer la base para la familia o para la felicidad,
aparte de la satisfacción sexual. Incompatibilidad de intereses, como religión, educación, idealismo y temperamento, pueden causar con el tiempo que los individuo se detesten uno al otro, aunque estén casados.
Esto revela en sí que no hay manto protector divino que descienda sobre los que entran en estado matrimonial. Sin embargo en lo que respecta a la naturaleza, biológicamente, si existe prole, la unión es completa y se sirve su función. Pero los ideales sociales y morales del hombre hacen del matrimonio una condición diferente a los de la naturaleza. Ellos confieren sobre el matrimonio una aureola de santidad que puede no existir y los hechos a través del tiempo lo han mostrado. Un verdadero matrimonio tiene que ser logrado por los individuos que lo componen, y jamás por mandatos teológicos
o legales. Como la mayoría de los individuos van al estado del matrimonio buscando una Felicidad
que exceda a la que han experimentado como solteros cualquier cosa menor es un fracaso.

En lo que respecta al verdadero punto de vista místico y espiritual, no existe ofensa en contra de Dios o lo Divino en el divorcio, en donde la continuación del matrimonio fuera una injusticia. Un Padre Divino, un Dios amante, ¿exigiría e infelicidad e impondría crueldad y tormento mental sobre los mortales que, en su juicio infinito, se equivocaron en la selección del compañero? En esta misma declaración que hago está la farsa del dictado teológico de que la selección matrimonial está inspirada, de que se ha juntado a los individuos como monigotes y por lo tanto deben sufrir no tanto las consecuencias corporales de muchos hombres que tienen a sus esposas como esclavas, no solamente eso también sufrir las consecuencias después de esta vida. Yo, Peter Bustamante jamás daría crédito a un "matrimonio hecho en Cielo".
En él no habría ninguna de las satisfacciones espirituales que se esperan.
Estos comentarios son, brevemente basado en mis puntos de vista filosóficos acerca del matrimonio
Como "Rosacruz".
Que la Paz more en sus corazones.
Peter Bustamante

 

morf666@att.net
...peterbustamante46@gmail.com










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